martes, 20 de octubre de 2009

el vino en la chimena

El vino en la chimenea Diego Guarderas


Era un junio fresco en el que recuerdo el evento. Y la noche era joven. Dentro del campo silvestre donde las ciudades desaparecen y los árboles del bosque ocupan todo el paisaje. Era este el escenario que había escogido para escapar de la decadencia que consumía a la sociedad moderna. No quería nada grande solo un momento de paz y relajación. Era allí donde estaba la casa de campo de mi familia.

Fui a la sala de chimenea que había al final del pasillo. Era un lugar de espacio amplio y de paz. Se lo podía considerar un santuario para meditar y pensar en la vida y las recompensas que ofrecer. Entonces encontré una pequeña sorpresa para mi gusto. En un rincón de la sal estaba una botella vino medio lleno. Tome la botella y deje caer su dulce líquido en mi Garganta. No tenia ganas de seguir los actos formales de servirse un trago, asi que decidí tomarlo a la antigua. Primitivo, pero simple. Sentí su dulce sabor tocar mi lengua era un placer que no podía comparase a nada. El sabor del vino lo sentía en mi boca. Puro como agua de un manantial y a la vez era amargo como el limo más verde de un limonero.

Entonces me tome otro trago de aquel néctar Tan dulce. Pues no recordaba la última vez que estuve tan relajado. Y habían sido tiempos muy oscuros para mí en los últimos años. Moví mi sillón para otra dirección de la sala. Había estado viendo tanto el fuego de la chimenea que empezaba a arder mis ojos de ver continuamente sus llamas tan atrayentes. Al cambiar la posición tuve otra visión que atrajo mi mente. Era una escopeta colgada en la pared. Había sido un arma De mi familia hace siglos atrás .En una época donde la única tierra propia de alguien era por un duelo a muerte o una guerra de balas y sangre. Esta había sido la escopeta de mis ancestros .Con ella ellos había luchado en muchas guerra, por sus derechos de vivir en un mundo hostil de aquella época. Contemple esa arma y me hizo reflexionar, de cómo era posible que en la historia de mi familia todos sus grandes éxitos se hubiesen logrado por sangre y muerte tras un arma primitiva que no se había disparado en muchos años. Probé otro poco del vino, y Esta vez tuvo un sabor amargo.

Trate de cerrar mis ojos por un breve instante, para poder hacer que todos los pensamientos indeseados de mí legado familiar y su sangre desapareciesen. No quería revivir el pasado solo disfrutar del presente. Para mi propia desgracia mis deseos de silencio fueron otra vez interrumpidos. No por un pensamiento horrendo esta vez, si no por un ruido. Era un sonido infernal que tanta veces había tratado de evitar. Pero es sonido seguía a viniendo para atormentarme. Era un reloj antiguo, hecho de madera tallado a mano, otro recuerdo de mí legado familiar .Solo que cada vez que el reloj sonaba causaba un ruido que rechinaba en mis odios como una tormenta de rayos salvajes.

El vino no me dejaba de saber cada vez mas amargo que la última vez. Me levante de mi asiento para poder alejarme del sonido de aquel reloj endemoniado que me seguía atormentando. Pero el ruido se hizo cada vez más fuerte, que termine cayéndome al suelo por perder el equilibrio. Fue un golpe bastante fuerte, y dolía com si me hubiese golpeado con un mazo de madera. Entonces el ruido del reloj paro. Casi parecía que el reloj hubiese hecho aquel ruido apropósito para atormentarme.

No tuve tiempo de acomodarme. Pues a levantar la cabeza mire una imagen de tal emoción que mis ojos empezaron a botar lagrimas. Era un cuadro. Mas bien un retrato de un ser querido que hace mucho tiempo ya no estaba entre los vivos. Era el retrato de una doncella. Tenia la piel lisa como las telas mas finas que uno solo podía imaginase en las ropas de reyes y condes. Sus ojos era una mezcla de verde esmeralda con azul del mar, y su pelo era dorado como un pepa de oro sólido que solo podía encontrarse en las minas mas profundas del mundo. Era la imagen de mi prima Fiorisbela. Yo la quería, tanto como a una hermana. Talvez era La única persona en el mundo que me importaba tanto. Ella era la única alma noble y amorosa que se podía encontrar en el lago de tormentas frías y oscuras que puede ser el mundo en sus peores momentos. Pasamos mucho felices años de mi infancia juntos. Pero entre mas crecí me vi envuelto en unas obligaciones que me alejaron de la compañía de mis seres queridos por mucho tiempo. De allí hubo pocas veces al año que podía verla de nuevo. Hasta el trágico inverno de tres primaveras pasadas en la que Fiorisbela falleció al ser victima de la Fiebre Escarlata. Baje mi vista de su retrato Por unos minutos. No quería revivir ese trágico pensamiento.

Mis lamentos fueron vividos por un momento breve. Pues en cuanto baje mi vista podía oír el atormentante sonido del reloj antiguo tumbándome los tímpanos. El sonido era más fuerte que la vez anterior. Fue allí que pude ver la realidad. El reloj era el legado de mi familia, por años me había echo sufrir con su sonido. Me estaba recordando de lo pequeño que era yo comparado con todos los logros de mi familia y ancestro, me tenia como un prisionero bajos sus ruidos constates. Y peor aun se burlaba de mí cada vez que sonaba su terrible campana. me canse, No iba segur soportando la tortura de aquel reloj tan infernal. Moví mi cabeza para notar la vista de la vieja escopeta de mi familia. En ese momento la escopeta era la llave de mi libertad .aguantando los sonidos de reloj atormentador me levante del suelo. Con un brazo recogí la escopeta .con el otro brazo recogí la botella y me sacie con ella vez hasta la ultima gota.

Fuerte era el ruido de la escopeta cada vez disparaba, era todo un momento de emoción. Sentía la adrenalina correr por mis venas cada vez que tiraba el gatillo. De allí todo paro cuando volví a apretar el gatillo hubo un silenció total. Las balas se habían acabado. No me quedaba más. Entonces mire al reloj, callado estaban destrozado con agujeros por todo su cuerpo. Y las manecillas caidas al piso. Finalmente había callando aquel monstruo que por muchos años no hizo más que atormentarme. De allí sentí como una luz me calentó el pecho. Mire hacia la ventana y observe como el sol salía para acariciar los campos con su calor. Lo mire fijamente y finalmente podía estar seguro que era un hombre libre.
Fin

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